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lunes, 18 de agosto de 2014

COMO ORGANIZAR LAS BODAS DE ORO



Por ROBERTO SEBASTIÁN CAVA
“El que se casa por todo pasa”, dice el refrán y aunque no deseo hacer partícipes de una humorada a los tan amables lectores de REVISTA PROTOCOLO, deseo hablarles hoy sobre la celebración de las bodas de oro matrimoniales.
Las personas singulares y las colectivas celebran este aniversario porque es algo importante en sus vidas Cincuenta años son muchos y evocan un tiempo transcurrido y compartido. Hoy los matrimonios lo festejan de una manera muy especial en un día donde brilla un milagro de amor. Son los hijos, los nietos y los bisnietos quienes harán fiesta en el mejor sentido de esta palabra.
He tenido ocasión de organizar esas celebraciones desde el punto de vista profesional. Con anticipación pedí a los esposos que me contasen algunos detalles de sus bodas y así pude pergeñar todo. Recuerdo el texto de una invitación. La habían redactado personalmente y cedo un poco a la indiscreción para transcribirla.
Dice así: “N.N. y N. N., después de muchos años con enojos, controversias, disgustos y alegrías, abrazos, besos, celos, etc., triunfó el Amor: con este motivo los invitamos para el viernes 26 de mayo a las 21.00 en punto. Los esperamos, será un placer festejar con ustedes nuestras Bodas de Oro”.A primera vista puede parecer cursi, pero no lo es. Los esposos buscaron una forma propia para trasmitir su alegría.
Es la prudencia la que debe reinar en estas celebraciones pues los años no pasan en vano para todos. Es preciso escoger un sitio adecuado donde los invitados se encuentren cómodos. No hay que olvidar que los esposos podrán invitar también a una Misa previa al festejo. Por eso los posibles traslados deben ser reducidos a los más imprescindibles.
Hay empresas dedicadas a la organización de un evento como el que comento. Lo hacen muy bien siempre y cuando participemos nosotros activamente en la puesta en marcha de lo presupuestado. Una cosa es lo escrito en un papel y otra es la realidad.
Hay matrimonios que optan por la sencillez y prefieren una celebración sin estridencias. No hay cosa más desagradable para ellos que un sitio ruidoso, con música a todo volumen. Ellos son jóvenes, pero menos jóvenes que hace cincuenta años, cuando se casaron.
El menú de las bodas tiene que estar de acuerdo con la edad de los invitados. Por eso también es preciso que ellos al confirmar su asistencia expresen también si tienen alguna dieta especial de comidas. Hace muchos años atrás quien llevaba una dieta se consideraba enfermo y declinaba una invitación. Hoy vamos todos y quienes nos ocupamos de organizar las celebraciones no podemos olvidar la delicadeza debida a cada uno de los invitados.
No nos será posible ofrecerles unas patatas al vapor y sin sal y rociadas con menta. En cambio, una variante hipocalórica, bien presentada por un sonriente camarero colaborará indudablemente. Las dietas vegetarianas, celíacas y por motivos religiosos no se nos pueden escapar.
Párrafos atrás mencioné a la música. Es un algo muy delicado y conviene conversarlo con anticipación con los esposos y con su familia. Es muy simpático que bailen un vals pero, antes tenemos que saber si están en condiciones de hacerlo. Parafraseando la letra de un tango podríamos decir que cincuenta años no es nada, siempre y cuando la salud haya acompañado generosamente a los esposos.
Me han preguntado con frecuencia si en esta celebración hay que dar algún discurso. No existe una respuesta única pero hay que evitar las emociones fuertes. No sería la primera vez que uno de los cónyuges se conmueva más de lo necesario y acabe ingresado.
Hay que alegrarnos con un aniversario tan significativo. Conviene ser cautos ante el invitado inspirado y con deseos de hablar. Un brindis sencillo y espontáneo puede reemplazar las frases que alguna vez hemos escuchado: “Alcemos las copas para brindar por este milagro de amor”, o ”En reconocimiento a vosotros, por llenar nuestras existencias de dicha, alcemos las copas para brindar”. Recordemos entonces, para nuestros adentros, aquello de “a boda y bautizado, no vayas sin ser llamado” o “voluntarios, abstenerse”.
El humorismo es un modo de presentar la realidad hasta en la elección de un menú adecuado. Por estas tierras y en especial en Buenos Aires, son muy variadas las propuestas culinarias para una celebración así. A lo mejor, pueden resumirse en “campestre”, “formal” o “finger food”.
La “campestre” parecería poco adecuada porque se trata de ofrecer carnes asadas sobre brasas. En un plato apetitoso a veces poco compatible con la edad de algunos invitados. La llamada “formal” es algo interesante. Sostengo que en Protocolo todos los actos son formales y si se aplica ese adjetivo a un agasajo no me convence. Podría denominarse simplemente “cena o almuerzo”. Debo admitir que los “asados” gozan de gran aceptación en estas tierras, pero cada cosa en su sitio. Somos exigentes en las comidas y las influencias europeas están presentes en nuestra alimentación.
La época del año incide en la alimentación. Mientras en estas tierras gozamos de un invierno, podría ser ofrecida esta propuesta elegante que nos ofrece: menú de cinco pasos, tres salados y dos dulces. La degustación previa del mismo y de las bebidas integra nuestro trabajo. Es allí cuando se determina el tipo de mesa a utilizarse, la ubicación de los invitados y todos los detalles de la celebración.
Esta mañana una oyente de mi segmento radiofónico comentó que para la cena de sus bodas de oro le habían presupuestado “una copa de bienvenida”. Ella pensaba que correspondería un cóctel y razón tenía. Ese agasajo tiene un gran efecto ordenador, como bien sabemos y, por otra parte, permite ofrecer a los agasajados algo pensado sin atiborrarlos con comida antes del almuerzo o de la cena.
El sistema del “finger food” posee muchos adeptos. Como su nombre lo señala son aquellos alimentos que pueden ser llevados a la boca con facilidad, muchas veces sin la ayuda de cubiertos. Es un agasajo de moda aunque a mi entender no recomendable para unas bodas de oro matrimoniales. Los postres forman un capítulo. Por lo general se presentan de una manera muy atractiva y vistosa.
Si me lo permiten, me pondré un poco más cursi. Sé bien lo que significan cincuenta años de matrimonio. Mis padres llegaron a cumplir sesenta y seis. De sus hijos alguno ya celebró sus bodas de oro y otro está en camino. En estas celebraciones se acostumbra hacer regalos. Por una parte los cónyuges entre sí y, por otra los invitados. Cincuenta años merecen ser bien celebrados porque el amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males
.

PARA TODA LA VIDA



¿Me quieres, amor, me quieres?
¡Sí, para toda la vida!...
y era yo quien preguntaba,
siempre soñando una espina,
siempre rondando una duda,
siempre imaginando heridas.
"¿Me quieres, amor, me quieres?"
¡Sí, para toda la vida!...
Tardes, madrugadas, noches,
mañanas y mediodías;
en el balcón, en la calle,
en el sueño, en la vigilia,
siempre, siempre preguntando,
corazón, si me querías,
y de pronto, no sé cómo,
sin una razón precisa, 
mi voz amarga y cansada
se fue quedando dormida,
y cayó sobre mi alma
una lluvia dulce y fina
que se fue cristalizando
en nieve delgada y fría.
y ya no pregunté más,
corazón, si me querías.
Ahora, eres tú quien se queja,
quien pregunta y quien suspira
¿Me quieres, amor, me quieres?,
me dices con voz dolida...
y yo, de la misma forma
con que tú me respondías,
escondiendo la verdad
debajo de la mentira,
te digo ausente y lejano:
—¡Sí, para toda la vida!...



jueves, 14 de agosto de 2014

AMOR DEL BUENO




El Amor es entregarlo todo sin temor,
te hace confiar y alejar cualquier rencor.

El Amor es robar un beso, un sentimiento,
te vuelve preso, y no hay por ello arrepentimiento.

El Amor es adorar como si fuese una religión,
te hace pecar, sin que ello sea perdición.

El Amor te hace hallar una razón más para existir,
te cambia tu manera de ver las cosas y tu vivir.

El Amor te hace necesitar y hasta desear,
te hace ganar, sin necesidad de pelear.

El Amor te hace reír, te hace cantar,
te suaviza la voz, simplemente por amar.

El Amor te hace llorar, te hace sentir dolido,
te pone triste, cuando lo has perdido.

El Amor te hace alimentarlo de pequeños detalles,
te vuelve hambriento, y no hay manera de que lo calles.

El Amor te ilumina la mente y la vida,
te vuelve ciego, y para la razón no hay cabida.

El Amor te hace ponerle nombre a una estrella,
te permite reconocerla, porque para ti es la más bella.

El Amor no sabe de límites, fronteras, ni tierra lejana,
te hace sentir que cualquier distancia tiene un mañana.

El Amor es algo entre dos corazones que se quieren,
te hace entregar el alma sin que lo esperen.

El Amor te hace perdonar, comprender,
te tranquiliza, y la paz te hace entender.

El Amor con un beso detiene el tiempo en un instante,
te lo acelera, cuando disfrutas de él con tu amante.

El Amor te hace mirar con cierta ternura,
te hace querer, con un poco de locura.

El Amor despierta en ti la inspiración,
te vuelve esclavo de una tentación.

El Amor es algo así como escribir un bello poema,
te hace crear versos, sin ningún problema.

LA OTRA MUJER



Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad había sido idea de mi esposa.
Tú sabes que las amas –me dijo un día, tomándome por sorpresa - . La vida es muy corta, dedícale tiempo. Pero yo te amo a ti - protesté.
Lo sé. Pero también la amas a ella.
La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis 3 hijos hacían que solo la visitara ocasionalmente.
Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
-¿Qué te ocurre?¿Estás bien? – me preguntó, mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche, o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.
-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solitos. ¿Qué opinas?
Reflexionó sobre ello un momento. Me gustaría muchísimo, dijo.
Ese viernes mientras conducía para recogerla después del trabajo, me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita... y ¡Por Dios, cuando llegué a casa, advertí que ella también estaba muy emocionada!.
Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas. -me comentó mientras subía a mi auto. - No pueden esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.
Fuimos a un restaurante no muy elegante, sí muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”. Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras.
Cuando iba por la mitad de las Entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro lado de la mesa, y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.
Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño. ¿Recuerdas?
Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor –respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada extraordinario, sólo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.
-Saldré contigo otra vez, pero solo si me dejas invitar, dijo mi madre cuando la llevé a casa, asentí, la besé, la abracé
-¿Cómo estuvo tu cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche
-Muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imaginé, le contesté.
Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía: “La cena esta pagada por anticipado, estaba casi segura, de que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y para tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo! ”.
-En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo, porque ellos no pueden esperar

sábado, 12 de julio de 2014

HAY QUE TENER UN AMANTE



Me encontré en el Facebook,con este post que me interesó para ustedes, amigos, Muchas veces ,incluyendome, tenemos la mente vacía por la rutina y la llenamos de dolencias,ataques de pánico y muchas cosas mas...creo que leer esto nos servirá para mejorar nuestra vida y  nuestra relación de pareja.

HAY QUE TENER UN AMANTE!

“Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.

Me cuentan que... sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están desesperanzadas.

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro:”Depresión” y la infaltable receta del antidepresivo de turno.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE.

Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más.

A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición: Amante es: “Lo que nos apasiona”. Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby… En fin, es “alguien” o “algo” que nos pone de “novio con la vida” y nos aparta del triste destino de durar.

¿Y qué es durar? – Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.

Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un protagonista… de la vida. Pensá que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.

Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…
La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental:

“Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”.

Jorge Bucay
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 — con Jorge Bucay.




miércoles, 4 de junio de 2014

MATRIMONIO PERFECTO BALANCE



Hace una semana se fue mi esposa de viaje. En mi familia, yo viajo bastante para dictar mis conferencias y mi esposa se queda en casa. Esta vez era diferente, raro, era la primera vez desde hace muchos años, que me quedaba yo solo en casa. Somos bien unidos y me dio mucha pena que se fuera. Pero en la noche, después de estar con mis hijos y estuve en mi cuarto solo, me vino una sensación agradable. Me di cuenta que tenía total autonomía. Podía ver el video que yo quisiera, podía acostarme a la hora que me daba la gana, podía quedarme leyendo por horas con la luz prendida. Me vino una sensación de libertad. Esta motivación de autonomía me duró dos días. Al tercero ver el video que yo quería o leer hasta cuando me daba la gana no me traía más satisfacción. Al contrario empecé extrañar fuerte a mi esposa, quería abrazarla, estar con ella y amarla. Mis encuentros con ella se limitaban a una conversación por skype que me dejaban un vacío cuando terminaban.

 Llegue a la conclusión que el matrimonio es el perfecto balance entre la necesidad de autonomía y la necesidad de dar y recibir amor. Cuando uno se casa, sacrifica en parte su autonomía, uno no puede hacer lo que da la gana todo el tiempo. El timón del matrimonio debe compartirse entre hombre y mujer. A veces una persona de la pareja hace cosas que no le gustan tanto porque son importantes para la otra persona. Uno cede su autonomía en parte pero gana en su necesidad de dar y recibir amor, una necesidad importantísima del ser humano. Sin embargo, hay parejas donde hay amor, pero solo una persona controla el timón y somete, y le quita toda la autonomía a la otra. Algunas parejas sobreviven, pero en la mayoría casos esta falta de autonomía se traduce en infelicidad, y la infelicidad va lijando poco a poco el amor hasta ya es muy tarde.

 Mi esposa llegó y lo único que quería hacer era estar ella, engreírla, cuidarla, mostrarle mi amor y no me interesaba en ese momento mi autonomía para nada. Las necesidades del hombre tienen subidas y bajadas, el reto es aprender a mantener todas en equilibrio.

 David Fischman

http://goo.gl/F9TL6c

viernes, 23 de mayo de 2014

¿POR QUE?



¿Y porque? No es culpa de nadie más que de la misma mujer, hay como un pudor a madurar y querer ser regia, mucho antes de que la vida la saque de circulación, la mujer ya se plantea inconscientemente que debe afearse, porque ya no es joven.

 No importa la edad que tengas, Sólo piensa que esa es la edad exacta para empezar a vivir ...¿Se han dado cuenta como en el mundo la publicidad ha empezado a pescar a las mujeres maduras y a hablar de su belleza? Ahóra solo eres vieja cuando te sientes vieja, pero mientras en tu mente tengas ilusiones, proyectos, sueños y sobre todo trates de verte tal como te sientes, no serás vieja nunca, la vejez es algo mental, no hay nada más fascinante que ser mujer, sentirse mujer y vivírselo- No te quites las arrugas, quitate los pensamientos. . . Recuerdálo.

Marissa

jueves, 16 de enero de 2014

AMOR DIVIDIDO PARA DORMIR ?



Les copio este árticulo que me pareció mu interesante ... espero les sea de utilidad


Las parejas se pelean 167 veces al año en la intimidad de su habitación. La causa número uno no es otra que sufrir el robo de la sábana o la colcha. Los siguientes culpables en la lista de las trifulcas conyugales nocturnas son roncar y la igualmente espinosa cuestión de la regulación de la temperatura, de acuerdo con esta encuesta. Unos datos que apuntan a esta realidad: la mayoría duerme mejor por separado. El experto británico en sueño Neil Stanley lo tiene hasta cuantificado, y asegura que las parejas que comparten cama tienen un 50 por ciento más de posibilidades de padecer interrupciones que aquellas que deciden “divorciarse” temporalmente de noche.

A los agravios mencionados en el párrafo anterior podríamos añadir muchos otros. Por ejemplo: compañero que se revuelve como si tuviera pulgas; compañero que se levanta a orinar con frecuencia; que habla (o grita) por la noche, víctima de pesadillas; que le da por consultar el significado de estas pesadillas en la Wikipedia a las 3 de la mañana.

“Compartir cama con alguien que hace ruido y con quien tienes que luchar para mantener tu trozo de colcha no tiene sentido”, escribe Stanley, ex presidente de la Sociedad Británica del Sueño. Este experto asegura que históricamente nunca hemos compartido cama, y que el hábito se remonta a hace relativamente poco tiempo, los comienzos de la revolución industrial, cuando las familias se trasladaron en masa a las ciudades, donde disponían de menos espacio. Stanley señala que en la Roma antigua, la cama era un lugar para sexo, pero no para dormir.

Y eso que los romanos –cuyas costumbres eran, en fin, tirando a peculiares en estos aspectos– no tenían portátiles, iPads o móviles que meter bajo las sábanas. Los aparatos electrónicos dan lugar hoy a contenciosos tanto o más graves que los que desencadena la regulación de temperatura. La cuestión es que cuando dormimos somos tremendamente egoístas. “El sueño es la cosa más egoísta que puedes hacer. Si eres feliz compartiendo cama genial, pero en caso contrario, no deberías tener reparo en dormir en una cama separada”, apunta Stanley, que recuerda que dormir bien es crucial para la salud física, mental y emocional.



Los consejos de Stanley parecen resonar, al menos en el mundo anglosajón. En Estados Unidos, la Asociación Nacional de Constructores prevé que, para el 2015, el 60 por ciento de las viviendas de nueva construcción tenga dos habitaciones principales. El 25 por ciento de las parejas de ese país duerme en camas separadas, según un estudio de la Fundación Nacional para el Sueño de EEUU. Mientras, en Gran Bretaña, una de cada diez parejas hace lo propio. Visto lo visto, ¿por qué no desterrar, entonces, la anclada costumbre? Para empezar, muchas personas (la inmensa mayoría) no disponen de un aposento extra para pasar la noche. Pero el principal inconveniente es menos prosaico: puede convertirse en un primer paso hacia un mayor grado de separación. Compartir lecho es un símbolo de intimidad. Tu pareja es la única persona con que lo haces, recuerda Paul Rosenblatt en su libro Two in a Bed (Dos en una cama, sin traducción al español). Acceso a relaciones sexuales, un lugar donde mantener la privacidad o la posibilidad de reflexionar sobre los eventos del día en la oscuridad son factores que, para la mayoría de las parejas, continúan pesando más que todos los inconvenientes mencionados.

“La cama marital no es solo un lugar donde dormir. Representa proximidad, compartir, la definición misma de matrimonio. Sin una cama que compartir al final del día, ¿sois algo más que dos personas bajo el mismo techo?”, se pregunta el columnista Tim Lott. Si la cosa se pone fea, no obstante, siempre es posible optar por soluciones de compromiso: de lunes a viernes separados, fines de semana juntos, o a la inversa. O por dos camas en la misma habitación. Claro que esto no solucionará el problema del compañero que se levanta diez veces al baño, que se empeña en dormir en una heladera o un horno. Ni el de las pesadillas, la luz o el iPhone en mitad de la noche

viernes, 6 de diciembre de 2013

BODAS DE ORO


Por ROBERTO SEBASTIÁN CAVA

 “El que se casa por todo pasa”, dice el refrán y aunque no deseo hacer partícipes de una humorada a los tan amables lectores de REVISTA PROTOCOLO, deseo hablarles hoy sobre la celebración de las bodas de oro matrimoniales. Las personas singulares y las colectivas celebran este aniversario porque es algo importante en sus vidas Cincuenta años son muchos y evocan un tiempo transcurrido y compartido. Hoy los matrimonios lo festejan de una manera muy especial en un día donde brilla un milagro de amor. Son los hijos, los nietos y los bisnietos quienes harán fiesta en el mejor sentido de esta palabra. He tenido ocasión de organizar esas celebraciones desde el punto de vista profesional. Con anticipación pedí a los esposos que me contasen algunos detalles de sus bodas y así pude pergeñar todo. Recuerdo el texto de una invitación. La habían redactado personalmente y cedo un poco a la indiscreción para transcribirla. Dice así: “N.N. y N. N., después de muchos años con enojos, controversias, disgustos y alegrías, abrazos, besos, celos, etc., triunfó el Amor: con este motivo los invitamos para el viernes 26 de mayo a las 21.00 en punto. Los esperamos, será un placer festejar con ustedes nuestras Bodas de Oro”.A primera vista puede parecer cursi, pero no lo es. Los esposos buscaron una forma propia para trasmitir su alegría. Es la prudencia la que debe reinar en estas celebraciones pues los años no pasan en vano para todos. Es preciso escoger un sitio adecuado donde los invitados se encuentren cómodos. No hay que olvidar que los esposos podrán invitar también a una Misa previa al festejo. Por eso los posibles traslados deben ser reducidos a los más imprescindibles. Hay empresas dedicadas a la organización de un evento como el que comento. Lo hacen muy bien siempre y cuando participemos nosotros activamente en la puesta en marcha de lo presupuestado. Una cosa es lo escrito en un papel y otra es la realidad. Hay matrimonios que optan por la sencillez y prefieren una celebración sin estridencias. No hay cosa más desagradable para ellos que un sitio ruidoso, con música a todo volumen. Ellos son jóvenes, pero menos jóvenes que hace cincuenta años, cuando se casaron. El menú de las bodas tiene que estar de acuerdo con la edad de los invitados. Por eso también es preciso que ellos al confirmar su asistencia expresen también si tienen alguna dieta especial de comidas. Hace muchos años atrás quien llevaba una dieta se consideraba enfermo y declinaba una invitación. Hoy vamos todos y quienes nos ocupamos de organizar las celebraciones no podemos olvidar la delicadeza debida a cada uno de los invitados. No nos será posible ofrecerles unas patatas al vapor y sin sal y rociadas con menta. En cambio, una variante hipocalórica, bien presentada por un sonriente camarero colaborará indudablemente. Las dietas vegetarianas, celíacas y por motivos religiosos no se nos pueden escapar. Párrafos atrás mencioné a la música. Es un algo muy delicado y conviene conversarlo con anticipación con los esposos y con su familia. Es muy simpático que bailen un vals pero, antes tenemos que saber si están en condiciones de hacerlo. Parafraseando la letra de un tango podríamos decir que cincuenta años no es nada, siempre y cuando la salud haya acompañado generosamente a los esposos. Me han preguntado con frecuencia si en esta celebración hay que dar algún discurso. No existe una respuesta única pero hay que evitar las emociones fuertes. No sería la primera vez que uno de los cónyuges se conmueva más de lo necesario y acabe ingresado. Hay que alegrarnos con un aniversario tan significativo. Conviene ser cautos ante el invitado inspirado y con deseos de hablar. Un brindis sencillo y espontáneo puede reemplazar las frases que alguna vez hemos escuchado: “Alcemos las copas para brindar por este milagro de amor”, o ”En reconocimiento a vosotros, por llenar nuestras existencias de dicha, alcemos las copas para brindar”. Recordemos entonces, para nuestros adentros, aquello de “a boda y bautizado, no vayas sin ser llamado” o “voluntarios, abstenerse”. 

 El humorismo es un modo de presentar la realidad hasta en la elección de un menú adecuado. Por estas tierras y en especial en Buenos Aires, son muy variadas las propuestas culinarias para una celebración así. A lo mejor, pueden resumirse en “campestre”, “formal” o “finger food”. La “campestre” parecería poco adecuada porque se trata de ofrecer carnes asadas sobre brasas. En un plato apetitoso a veces poco compatible con la edad de algunos invitados. La llamada “formal” es algo interesante. 

Sostengo que en Protocolo todos los actos son formales y si se aplica ese adjetivo a un agasajo no me convence. Podría denominarse simplemente “cena o almuerzo”. Debo admitir que los “asados” gozan de gran aceptación en estas tierras, pero cada cosa en su sitio. Somos exigentes en las comidas y las influencias europeas están presentes en nuestra alimentación. La época del año incide en la alimentación. Mientras en estas tierras gozamos de un invierno, podría ser ofrecida esta propuesta elegante que nos ofrece: menú de cinco pasos, tres salados y dos dulces. 

La degustación previa del mismo y de las bebidas integra nuestro trabajo. Es allí cuando se determina el tipo de mesa a utilizarse, la ubicación de los invitados y todos los detalles de la celebración. Esta mañana una oyente de mi segmento radiofónico comentó que para la cena de sus bodas de oro le habían presupuestado “una copa de bienvenida”. Ella pensaba que correspondería un cóctel y razón tenía. Ese agasajo tiene un gran efecto ordenador, como bien sabemos y, por otra parte, permite ofrecer a los agasajados algo pensado sin atiborrarlos con comida antes del almuerzo o de la cena. 

 El sistema del “finger food” posee muchos adeptos. Como su nombre lo señala son aquellos alimentos que pueden ser llevados a la boca con facilidad, muchas veces sin la ayuda de cubiertos. Es un agasajo de moda aunque a mi entender no recomendable para unas bodas de oro matrimoniales. Los postres forman un capítulo. Por lo general se presentan de una manera muy atractiva y vistosa. Si me lo permiten, me pondré un poco más cursi. Sé bien lo que significan cincuenta años de matrimonio. Mis padres llegaron a cumplir sesenta y seis. De sus hijos alguno ya celebró sus bodas de oro y otro está en camino. En estas celebraciones se acostumbra hacer regalos. Por una parte los cónyuges entre sí y, por otra los invitados. Cincuenta años merecen ser bien celebrados porque el amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.

jueves, 26 de septiembre de 2013

BODAS DE PERLA




Después de todo qué complicado es el amor breve
y en cambio qué sencillo el largo amor
digamos que éste no precisa barricadas
contra el tiempo ni contra el destiempo
ni se enreda en fervores a plazo fijo

el amor breve aún en aquellos tramos
en que ignora su proverbial urgencia
siempre guarda o esconde o disimula
semiadioses que anuncian la invasión del olvido
en cambio el largo amor no tiene cismas
ni soluciones de continuidad
más bien continuidad de soluciones

esto viene ligado a una historia la nuestra
quiero decir de mi mujer y mía
historia que hizo escala en treinta marzos
que a esta altura son como treinta puentes
como treinta provincias de la misma memoria
porque cada época de un largo amor
cada capítulo de una consecuente pareja
es una región con sus propios árboles y ecos
sus propios descampados sus tibias contraseñas

he aquí que mi mujer y yo somos lo que se llama
una pareja corriente y por tanto despareja
treinta años incluidos los ocho bisiestos
de vida en común y en extraordinario

alguien me informa que son bodas de perlas
y acaso lo sean ya que perla es secreto
y es brillo llanto fiesta hondura
y otras alegorías que aquí vienen de perlas

cuando la conocí
tenía apenas doce años y negras trenzas
y un perro atorrante
que a todos nos servía de felpudo
yo tenía catorce y ni siquiera perro
calculé mentalmente futuro y arrecifes
y supe que me estaba destinada
mejor dicho que yo era el destinado
todavía no se cuál es la diferencia

así y todo tardé seis años en decírselo
y ella un minuto y medio en aceptarlo


para colmo comí abundantísima lechuga
que nadie había desinfectado con carrel
en resumidas cuentas contraje el tifus
no exactamente el exantemático
pero igual de alarmante y podrido
me daban agua de apio y jugo de sandía
yo por las dudas me dejé la barba
e impresionaba mucho a las visitas

una tarde ella vino hasta mi casa
y tuvo un proceder no tradicional
casi diría prohibido y antihigiénico
que a mi me pareció conmovedor
besó mis labios tíficos y cuarteados
conquistándome entonces para siempre
ya que hasta ese momento no creía
que ella fuese tierna inconsciente y osada

de modo que no bien logré recuperar
los catorce kilos perdidos en la fiebre
me afeité la barba que no era de apóstol
sino de bichicome o de ciruja
me dediqué a ahorrar y junté dos mil mangos
cuando el dólar estaba me parece a uno ochenta

además decidimos nuestras vocaciones
quiero decir vocaciones rentables
ella se hizo aduanera y yo taquígrafo

íbamos a casarnos por la iglesia
y no tanto por dios padre y mayúsculo
como por el minúsculo jesús entre ladrones
con quien siempre me sentí solidario
pero el cura además de católico apostólico
era también romano y algo tronco
de ahí que exigiera no sé qué boleta
de bautismo o tal vez de nacimiento

si de algo estoy seguro es que he nacido
por lo tanto nos mudamos a otra iglesia
donde un simpático pastor luterano
que no jodía con los documentos
sucintamente nos casó y nosotros
dijimos sí como dándonos ánimo
y en la foto salimos espantosos

nuestra luna y su miel se llevaron a cabo
con una praxis semejante a la de hoy
ya que la humanidad ha innovado poco
en este punto realmente cardinal

nosotros dos nos fuimos a colonia suiza
ajenos al destino que se incubaba
ella con un chaleco verde que siempre me gustó
y yo con tres camisas blancas

en fin después hubo que trabajar
y trabajamos treinta años
al principio éramos jóvenes pero no lo sabíamos
cuando nos dimos cuenta ya no éramos jóvenes
si ahora todo parece tan remoto será
porque allí una familia era algo importante
y hoy es de una importancia reventada


ahora nuestro amor tiene como el de todos
inevitables zonas de tristeza y presagios
paréntesis de miedo incorregibles lejanías
culpas que quisiéramos inventar de una vez
para liquidarlas definitivamente

la conocida sombra de nuestros cuerpos
ya no acaba en nosotros
sigue por cualquier suelo cualquier orilla
hasta alcanzar lo real escandaloso
y lamer con lealtad los restos de silencio
que también integran nuestro largo amor


estábamos estamos estaremos juntos
a pedazos a ratos a párpados a sueños
soledad norte más soledad sur
para tomarle una mano nada más
ese primario gesto de la pareja
debí extender mi brazo por encima
de un continente intrincado y vastísimo
y es difícil no sólo porque mi brazo es corto
siempre tienen que ajustarme las mangas
sino porque debo pasar estirándome
sobre las torres de petróleo en maracaibo
los inocentes cocodrilos del amazonas
los tiras orientales de livramento

es cierto que treinta años de oleaje
nos dan un inconfundible aire salitroso
y gracias a él nos reconocemos
por encima de acechanzas y destrucciones

la vida íntima de dos
esa historia mundial en livre de poche
es tal vez un cantar de los cantares
más el eclesiastés y sin apocalipsis
una extraña geografía con torrentes
ensenadas praderas y calmas chichas

no podemos quejarnos
en treinta años la vida
nos ha llevado recio y traído suave
nos ha tenido tan pero tan ocupados
que siempre nos deja algo para descubrirnos
a veces nos separa y nos necesitamos
cuando uno necesita se siente vivo
entonces nos acerca y nos necesitamos

es bueno tener a mi mujer aquí
aunque estemos silenciosos y sin mirarnos
ella leyendo su séptimo círculo
y adivinando siempre quién es el asesino
yo escuchando noticias de onda corta
con el auricular para no molestarla
y sabiendo también quién es el asesino

la vida de pareja en treinta años
es una colección inimitable
de tangos diccionarios angustias mejorías
aeropuertos camas recompensas condenas
pero siempre hay un llanto finísimo
casi un hilo que nos atraviesa
y va enhebrando una estación con otra
borda aplazamientos y triunfos
le cose los botones al desorden
y hasta recomienda melancolías

siempre hay un finísimo llanto un placer
que a veces ni siquiera tiene lágrimas
y es la parábola de esta historia mixta
la vida a cuatro manos el desvelo
o la alegría en que nos apoyamos
cada vez más seguros casi como
dos equilibristas sobre su alambre
de otro modo no habríamos llegado a saber
qué significa el brindis que ahora sigue
y que lógicamente no vamos a hacer público
23 de marzo 1976


Mario Benedetti



martes, 24 de septiembre de 2013

LA PAREJA IDEAL




Lo principal es que los dos miren hacia un mismo horizonte.

 Ante todo la relación de pareja se basa en ese sentimiento mutuo que se llama amor y a partir de allí es donde se deben poner en práctica las cualidades de cada uno y sumar otras que ayuden a llevar una vida plena de dos. 

 Lo principal es ser amoroso, pero más con esa persona que se tiene al lado, sin importar que se quieran a otras personas como padres, hijos, abuelos o amigos. 

La amabilidad es otra de las cualidades que se buscan en una pareja no solo con familiares y compañeros de trabajo sino además con los vecinos. La fidelidad es importante en cualquier relación, así como la confianza, hablando siempre con la verdad sin omitir cosas que más adelante puedan afectar el noviazgo o matrimonio. Además de esto hombres y mujeres quieren una persona cariñosa a su lado, sin exagerar y aprovecharse de la situación. 

 La comunicación es fundamental, ya que permite conocer los pensamientos y sentimientos del otro, para tomar actitudes frente a las situaciones que los puedan afectar, igualmente siendo cuidadoso de no decir o hacer cosas que puedan herir a la pareja. A mayores atributos mejor la relación A los siete atributos anteriores se les puede sumar la alegría, sin llegar a exagerar; la atención hacia su pareja y el entorno, la paciencia sobre todo ante situaciones inesperadas, así como también la sabiduría. 

 La fuerza es otra cualidad, no debe ser solo física sino mental sobre todo en esos momentos difíciles; el trabajo es principal, que le guste hacer actividades remuneradas con honestidad, respeto y responsabilidad. 

El romanticismo es tan importante como la sensibilidad y la naturalidad, no exagerar los sentimientos ni cambiando la forma de ser para agradar a la pareja y a los demás. Ser sociable, amigable, cortés y extrovertido en cantidades necesarias sin llegar a los extremos. Lo que no puede faltar en una relación 

 Una pareja ideal debe tener igualmente ciertos atributos que avivan la relación, como por ejemplo el ser atrevido con el otro, que tome riesgos pensando en el bienestar común, pero disfrutando de las nuevas experiencias. Siendo jovial sin verse infantil; además que tenga iniciativa, proponiendo actividades nuevas que permitan conocerse mejor y explorar cosas que no conocían de ellos y su pareja. Que sea realista, si bien los sueños motivan a las personas es importante que se tengan los pies en la tierra; con optimismo, liderazgo y lealtad se pueden lograr grandes cosas en la relación, adicionándole un poco de puntualidad y planificación para que todo salga bien. 

 Una pareja atlética, que realice algún deporte y cuide de su salud; que escuche lo que le dice su pareja sin echar en saco roto las recomendaciones en pro de la relación. Que viva feliz de la vida y lo que le rodea, teniendo además positivismo y versatilidad para afrontar diversos asuntos. También que la prudencia sea una cualidad sobresaliente, que no haga comentarios indebidos a personas que pueden dañar la vida en pareja y sobre todo que sin importar el tipo de relación ya sea noviazgo o matrimonio de buenos consejos y le guste aprender. Encontrar la pareja ideal tiene más atributos Aunque sólo se mencionen 40 cualidades que pueden tener el hombre o mujer adecuados, hay muchísimos otros que complementan la relación de pareja permitiendo llevar el noviazgo a un matrimonio y el matrimonio a toda una vida juntos. Lo primordial es que ambos tengan como prioridad dar lo mejor de sí y aprender del otro para fortalecer la relación, enfrentar los problemas en pareja y entender que la felicidad y el éxito de un noviazgo o matrimonio está en lo que aporta cada uno a la relación.

Fuente: suite101